Servicio híbrido: cuándo usar herramientas digitales y cuándo necesita el cliente una conversación personal

Hoy es posible enviar documentos en segundos, programar recordatorios o responder consultas sencillas por mensajería. Gracias a los avances tecnológicos, también se ha simplificado el seguimiento de distintos procesos sin necesidad de realizar una llamada ni una reunión. Esa agilidad tiene un valor evidente. El cliente gana tiempo y el agente puede organizar mejor su […]

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Hoy es posible enviar documentos en segundos, programar recordatorios o responder consultas sencillas por mensajería. Gracias a los avances tecnológicos, también se ha simplificado el seguimiento de distintos procesos sin necesidad de realizar una llamada ni una reunión. Esa agilidad tiene un valor evidente. El cliente gana tiempo y el agente puede organizar mejor su trabajo. Sin embargo, no todas las conversaciones deberían resolverse de la misma manera.

Hay momentos en los que un mensaje breve funciona perfectamente y otros en los que una respuesta automatizada puede quedarse corta. Una consulta sobre un documento pendiente no requiere necesariamente una videollamada. Sin embargo, una persona que acaba de enfrentar un cambio importante en su vida probablemente necesite algo más que un correo con información.

El reto está en encontrar el equilibrio.

Un servicio híbrido no consiste simplemente en sumar herramientas digitales a la atención tradicional. Se trata de elegir el canal adecuado según la necesidad, la complejidad y el momento que atraviesa cada cliente.

La tecnología debe facilitar la relación, no reemplazarla

Cuando una herramienta digital ahorra pasos innecesarios, mejora la experiencia. Piense, por ejemplo, en el envío de una copia de una póliza, la confirmación de una cita, un recordatorio sobre documentación pendiente o una actualización breve sobre el estado de un trámite. En estos casos, obligar al cliente a coordinar una llamada puede resultar menos práctico que resolver el asunto mediante un correo electrónico o un mensaje.

La tecnología permite eliminar fricciones. También puede ayudar al agente a mantener una comunicación más ordenada, registrar seguimientos y evitar que ciertas tareas administrativas dependan exclusivamente de su memoria.

El problema aparece cuando se utiliza la misma lógica para todas las interacciones. Una conversación relacionada con protección financiera puede involucrar dudas, prioridades familiares, presupuesto, preocupaciones o decisiones que no siempre pueden interpretarse correctamente mediante mensajes breves. La pregunta, entonces, no debería ser si lo digital es mejor o peor que lo personal, sino cuál de los dos aporta más valor en cada situación.

¿Qué puede resolverse de manera digital?

Existen procesos repetitivos, sencillos o principalmente administrativos que se prestan muy bien para canales digitales.

Entre ellos pueden estar:

  • Envío de documentos
  • Recordatorios de citas
  • Confirmaciones
  • Solicitudes de información pendiente
  • Entrega de material explicativo
  • Seguimiento de trámites
  • Respuestas a preguntas puntuales

Además, es posible automatizar algunos contactos periódicos. Por ejemplo, un sistema puede recordar al agente que se acerca el aniversario de una póliza o enviar una confirmación después de programar una reunión.

Esto no necesariamente vuelve impersonal el servicio. De hecho, cuando se utiliza bien, la tecnología puede liberar tiempo para que el agente se concentre precisamente en aquellas conversaciones donde su intervención resulta más importante. La clave es automatizar tareas, no relaciones.

La regla de los tres párrafos:

En la práctica, el criterio se resume así:

Tabla método contacto.

Cuando hay una decisión importante, la conversación gana valor

No todas las interacciones tienen el mismo peso. Un cliente que simplemente necesita confirmar una fecha probablemente prefiera una respuesta rápida. Pero alguien que está evaluando una decisión que afectará su protección o la de su familia puede valorar un acompañamiento más cercano.

Esto ocurre, por ejemplo, cuando se analiza una nueva necesidad de cobertura. Sucede igual cuando se revisa una protección después de un cambio importante en la vida del cliente o se consideran varias alternativas antes de tomar una decisión. En estos momentos, una llamada, videoconferencia o reunión permite profundizar.

El agente puede preguntar, escuchar y detectar elementos que difícilmente aparecerían en un formulario o en un intercambio de mensajes. Además, puede adaptar la explicación a las reacciones del cliente. Si una persona parece confundida, preocupada o insegura, es posible detenerse, explicar nuevamente o explorar qué está generando esa inquietud. Ese tipo de adaptación sigue siendo una de las principales ventajas de una conversación humana.

Hay señales que indican que un mensaje ya no es suficiente

El agente no siempre necesita esperar a que el cliente solicite una llamada. Algunas señales pueden indicar que conviene cambiar el canal de comunicación. Estas son las más frecuentes:

  • La repetición de preguntas. Si el cliente vuelve varias veces sobre el mismo punto, quizá la dificultad no sea la falta de información, sino la necesidad de una explicación más clara.
  • La incertidumbre. Expresiones como “no estoy seguro”, “quiero pensarlo”, “no entiendo bien la diferencia” o “me preocupa qué pasaría si…” pueden abrir una conversación que merece mayor atención.
  • El contexto. Un mensaje relacionado con una reclamación, una situación familiar delicada o una modificación importante en la protección puede requerir mayor sensibilidad.

En estos casos, la eficiencia no debería medirse únicamente en la cantidad de minutos que tarda la interacción. Una llamada puede tomar más tiempo que un mensaje, pero generar una experiencia mucho mejor.

Digital no significa automático

También es importante distinguir entre comunicación digital y comunicación automatizada. Un mensaje enviado por WhatsApp, correo electrónico o cualquier otro canal digital puede ser completamente personalizado. El agente puede utilizar estos medios para mantener cercanía sin necesidad de coordinar una reunión cada vez que desea ponerse en contacto.

Un mensaje como “Quería confirmar que recibió los documentos que conversamos ayer. Si tiene alguna duda, con gusto la revisamos” cumple una función digital, pero conserva un tono humano. Por eso, modernizar el servicio no significa necesariamente introducir más automatizaciones. En muchos casos, significa utilizar los canales disponibles de una manera más inteligente.

Pregunte al cliente cómo prefiere comunicarse

Las preferencias también importan. Hay clientes que responden rápidamente a mensajes pero difícilmente contestan una llamada. Otros prefieren conversar porque sienten que pueden explicar mejor sus dudas. Algunos se sienten cómodos con una videollamada y otros valoran una reunión presencial para decisiones importantes.

El agente puede incorporar una pregunta sencilla durante las primeras conversaciones:

“¿Cuál es la forma más cómoda para usted si necesito darle seguimiento?”

Conocer esta preferencia evita asumir que todos los clientes quieren ser atendidos de la misma manera. Eso sí, la preferencia del cliente no elimina la responsabilidad del agente de recomendar otro canal cuando la situación lo amerita.

Puede decir, por ejemplo:

“Esto se lo podría explicar por mensaje, pero creo que sería más claro si lo conversamos cinco minutos por teléfono”.

De esta forma, el cambio de canal se entiende como parte del servicio y no como una complicación adicional.

La tecnología también puede ayudar a ser más personal

Aunque parezca contradictorio, las herramientas digitales pueden facilitar una atención más cercana. Un buen sistema de seguimiento puede ayudar a recordar cuándo fue la última conversación, qué temas quedaron pendientes o qué acontecimientos mencionó el cliente.

Esa información permite retomar las conversaciones con continuidad. No es lo mismo preguntar “¿necesita algo?” que recordar que hace unos meses el cliente mencionó que estaba considerando comprar una vivienda y preguntarle cómo avanzó ese proyecto.

La diferencia está en cómo se utiliza la información. La tecnología puede organizar datos y recordatorios, pero corresponde al agente convertirlos en interacciones relevantes.

Evite los extremos

En un extremo está el agente que intenta resolver prácticamente todo mediante llamadas y reuniones. Aunque pueda parecer cercano, también puede generar fricción en clientes que simplemente desean una respuesta rápida. En el otro está quien automatiza cada contacto y termina apareciendo ante el cliente únicamente como una sucesión de mensajes, correos y notificaciones. Ninguno de los dos enfoques es necesariamente ideal.

Un servicio híbrido busca combinar eficiencia y cercanía. Puede enviar un documento automáticamente y llamar cuando existe una decisión importante. También puede utilizar un mensaje para coordinar una cita y dedicar la videoconferencia a comprender las necesidades del cliente. Puede automatizar un recordatorio, pero personalizar el seguimiento posterior. La tecnología se ocupa de facilitar el proceso. El agente aporta criterio, escucha y acompañamiento.

Elegir el canal también forma parte de asesorar

La experiencia del cliente no depende únicamente de la calidad de una recomendación. También depende de cómo se desarrolla la relación alrededor de ella. Un agente que sabe cuándo simplificar una interacción y cuándo dedicarle más tiempo puede ofrecer un servicio más ágil sin perder cercanía. Ese equilibrio será cada vez más importante.

Los clientes esperan facilidad, rapidez y acceso a canales digitales, pero eso no significa que hayan dejado de valorar una buena conversación cuando realmente la necesitan. Por eso, el objetivo no debería ser digitalizar todo lo posible, sino utilizar cada recurso donde aporte mayor valor.

A veces, la mejor atención será un mensaje de dos líneas. En otras ocasiones será una llamada de veinte minutos. Saber distinguir entre ambas también es parte del trabajo de un buen asesor.

En BAC Financial creemos que la formación continua permite a los agentes adaptarse a nuevas herramientas y formas de relacionarse con sus clientes sin perder de vista el valor de una asesoría cercana y profesional. Por eso, en nuestro blog para Partners for Life seguiremos compartiendo artículos, ideas y recursos educativos que le ayuden a fortalecer sus conocimientos, mejorar su gestión comercial y ofrecer una mejor experiencia a sus clientes. Le invitamos a seguir explorando el blog de BAC Financial para encontrar nuevos contenidos pensados para acompañar su crecimiento como agente.

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